Te hago llegar lo que he escrito. Espero que sirva para que otras personas sepan que existe una salida para cualquier dificultad que nos plantea la vida. Y, sobretodo, que con tú ayuda es mucho más fácil encontrarla. Gracias por todo!! “Todos mis deseos se habían cumplido cuando a los seis años de casarme y tener mi negocio propio, me quedé embarazada. Nunca pensé que aquella felicidad que sentía sería mi futura desgracia. Un indeseable posparto, hizo desmoronar toda aquella felicidad, que sin saberlo, había sido durante todo ese tiempo, una ilusión óptica. El dolor físico de la episiotomía, el no tener conocimiento sobre la lactancia materna, etc.., me hicieron sentir rechazo hacia mi hijo. Sentía que me dominaba, que me maltrataba al darle el pecho, porque era muy doloroso…Llegué a odiarlo y querer volver al trabajo para que aquel dolor desapareciera. A través de Meritxell conocí la verdad. El hecho de haber sido una niña enfermiza, con miedo al rechazo y al fracaso, me hizo ser sumisa y vulnerable, con todos los que me rodeaban. Gracias a ella, me dí cuenta que era capaz de hacer las cosas y que tenía valor suficiente para plantarle cara a la vida. Ahora he conseguido resurgir de mis cenizas y me siento con fuerza para seguir viviendo al lado de los que me quieren”.

Elena Nogueira (noviembre de 2014)

Em dic Ariadna i tinc 17 anys. Vaig començar 1er de Batxillerat amb molta il·lusió i ganes, però no em va anar com em pensava. Vaig tenir problemes amb els meus pares i finalment vaig estar a punt de tocar fons. Em veia molt desanimada. El meu pare ho va notar i em va recomanar anar a un psicòleg perquè creia que ell no em podia ajudar. Vaig començar una teràpia que, a més de fer que estigués més animada, em va fer recuperar l’optimisme. Vaig començar a ser més jo mateixa, a expressar-me amb facilitat i sobretot a parlar amb els meus pares, apropar-me a ells i millorar la nostra relació. M’he notat més alliberada. Ara no em costa somriure.

Ariadna Neira, 28 de juliol de 2014

Una paciente nos cuenta cómo en sólo una sesión de EMDR desaparecieron sus síntomas de Estrés Postraumático tras sufrir la pérdida de sus padres: “Vaig arribar a la consulta de la Meritxell després de la mort dels meus pares. Recordo que en la primera sessió vaig viure amb molta angoixa qualsevol evocació de records, amb la segona sessió vaig passar d’una angoixa profunda a una pau interior serena i tranquil·la. La tercera i quarta sessió vaig viure-les d’una manera molt diferent; va desaparèixer el dolor i l’angoixa i vaig recordar amb distància, amor i serenitat els meus pares. La veritat és que en molt poc temps he passat de sentir desesperació a sentir una tranquil·litat i un equilibri total. Ha estat una teràpia molt efectiva i ràpida.”

Laia. Juny de 2014

Fa temps que volia canviar, no m’agradava la meva manera de prendrem les coses i la meva actitud davant la vida i a sobre, cada cop era pitjor ja que no només m’afectava psicològicament si no que també físicament, em posava malalta. Jo sola ho havia intentat però no ho aconseguia, necessitava ajuda. La meva germana em va dir que coneixia una psicòloga que es diu Meritxell Sánchez Costa i que li havien donat bones referències. Per a mi ha sigut un tornar a començar en la meva vida, estic vivint la vida amb les situacions de sempre però la meva actitud envers a elles a canviat per a bé, per a molt bé. Quan diuen que les persones no canvien, penso que no és cert, si un ho vol de veritat ho pot fer, pots aconseguir el que et proposis i si no pots demana ajuda. Gràcies per la teva ajuda, Meritxell!

Esperança E. G. 22 de maig de 2014

Siempre me consideraba una persona fuerte que podía conseguir lo que quisiera. ¿A qué precio? Me consideraba feliz o por lo menos contenta… en fin tenía éxito laboral, amigos, hobbies y… muy poco tiempo. Siempre andaba estresada. Perseguía con desesperación ser lo que consideraba una persona exitosa, capaz de hacerlo todo, pensé si demuestro a todo el mundo y también a mí misma lo que soy capaz de hacer, acabaría siendo feliz, respetada y me sentiría segura. Visto desde mi punto de vista de hoy, era evidente que tenía que estrellarme. También cierto es, y ya de alguna manera siempre lo había sabido, que era una excusa para no cuestionar mi vida, yo misma no me dejaba tiempo para ello. Pues bien, sin saber cómo ni por qué me iba desmotivando hasta acabar en un estado de total desesperación e impotencia. Mi cerebro a veces me engaña y lo tiendo a recordar como si me hubiera caído de golpe en un agujero negro, pero no es cierto, era un proceso largo, no sabría decir cuándo empezó. Lo iba negando hasta que realmente llegué a ese punto de no poder más. El agujero para mí no era sentirme muy triste o algo así, también me pasaba, pero lo peor de todo era que a partir de algún momento ni siquiera sabía ya cómo me sentía ni mucho menos por qué. Había desconectado de mi misma y no tenía idea de qué me pasaba, ni cómo o con qué luchar. Estoy acostumbrada a problemas y a buscar soluciones de manera metódica, pero allí me encontraba ante una cosa tan difusa, no veía ningún motivo claro para mi estado y ni siquiera tenía claro cuál era mi estado… tenía que acudir a un profesional que me lo explicara y me ayudara. Así no podía seguir y no sabía a dónde tirar. Acabé en la consulta de Meritxell, insegura, a ver que me esperaba allí. Ojalá no se ría la psicóloga de mis problemillas, ojalá no me mire mal… eran unas de mis preocupaciones…. No hizo nada de eso y hoy sé que mis problemas y yo sí valemos ser escuchados y ser tenidos en cuenta. Todos valemos tener un oído abierto para lo que nos preocupa. En fin, y cómo no, todo venía de antes, experiencias de mi infancia, juventud, exparejas…, una serie de lo que llaman traumas y microtraumas, que he ido tapando y escondiendo en un lejano rincón de mi alma. Menos mal que tarde o temprano la Caja de Pandora se abre sola… sino probablemente aún estaría locamente buscando el éxito profesional para olvidarme de mi existencia. Durante mi terapia volví a todos esos recuerdos dolorosos para digerir lo que en su momento no he podido, o bien porque era muy pequeña o porque era demasiado grave o por lo que sea. A todos nos pasa supongo que nos encontramos a lo largo de la vida con situaciones que nos pueden. A veces hablan de vaciar la mochila que llevamos con nosotros, me gusta la expresión porque describe muy bien lo que he vivido. Con cada sesión me sentía un poco más ligera y más fuerte también. Todo este peso que inconscientemente llevaba siempre conmigo desaparecía porque me di cuenta de lo que hace años era grave, hasta traumático ahora ya no lo es pero como no me había atrevido a mirar hacia atrás y enfrentarme a ello no podía saberlo. Hoy ya no tengo tanto la necesidad de demostrar nada a nadie, ni tengo esa convicción de tener que trabajar duro y renunciar a mis necesidades y deseos para merecer el cariño de los demás, ni me siento inferior a nadie. Me atrevo a ser auténtica y sobre todo he recuperado la ilusión por las cosas bellas de este mundo. La vida es un regalo y casi lo había olvidado.

J.Z. Mayo de 2014